¡Todos a beber como si se acabase el Mundo!
Os creíais que este año no iba a haber post, ¿eh?
me veo obligado a explicar mi postura con respecto a la industria de contenidos, para evitar caer en el saco de "los que lo quieren todo gratis" (ya decía yo que esto iba a suceder). Voy a centrarme en el negocio del cine para ganar en brevedad y no aburrir a los lectores, pero cualquiera puede extrapolar lo que digo al negocio de la música, la literatura o los videojuegos con algunos cambios (si hace falta extenderse y explicar también lo concerniente a estas industrias o que me explaye en más detalles, me lo pedís y yo lo hago de mil amores en otra actualización). Vamos a ello:
Así que si un dvd en la Fnac, vale 15 euros y con eso se cubre toda la retahíla de gastos que hay desde el origen hasta el consumidor más los royalties que las productoras cobran en concepto de propiedad intelectual, ¿cuánto costaría de verdad si eliminamos ese proceso y se distribuye universalmente a través de Internet?, pues no más de 1 euro por película, y la cosa se pone aún mejor cuando la película ya tiene su tiempo y baja de precio (5-6 €). Las películas podrían costar entre 0.25 y 1 euro y aún así generarían grandes beneficios. El mercado en formato físico quedaría reducido a ediciones especiales y poco más, se generaría un pequeño mercado de copias físicas destinado a la gente que quiere tener la película en su estantería y punto. ¿Quién sale perdiendo en este escenario?, los distribuidores y los vendedores (los fabricantes de dvd's pueden reconvertir su negocio muy fácilmente), que son suprimidos del proceso; pero es que la tecnología les ha suprimido ya, sólo los tejemanejes de la industria mantienen este enorme entramado obsoleto funcionando a base de presión política. Yo lo siento muchísimo por las familias que dependen de este modelo de distribución, pero la culpa ha sido de las productoras que no han querido reducir poco a poco esta estructura a medida que la tecnología iba avanzando. Sé que muchos ahora estarán pensando en los videoclubes, pero un videoclub, comparado con la distribución online es como comparar el biplano de los hermanos Wright con un F18. En realidad, el streaming vendría a sustituir definitivamente a los videoclubes (ya casi extintos si no fuese por el alquiler de videojuegos) y a comerse entre el 85 y el 90% del mercado de venta de dvd y bluray (aunque muy probablemente sólo sobreviviría el bluray a medio plazo).
Mientras Myléne Farmer cantaba eso de: "todo es un caos/a mi alrededor/todos mis ideales, las palabras/destruidas/busco un alma que/me pueda ayudar/soy de una generación/desencantada" en el mundo estallaba una burbuja inmobiliaria bestial que provocaba un crack económico, comenzaba la primera guerra de Irak, la URSS se disolvía como un terrón de azúcar en una taza de té y el volcán Pinatubo (Filipinas) soltaba a la atmósfera más de 20 millones de toneladas de dióxido de azufre que enfriaron el planeta medio grado durante los dos siguientes años.
No son leyes arbitrarias, no son leyes equivocadas, no son soluciones fáciles... todos los decretos y leyes que se han ido aprobando desde que empezó la crisis han servido para minar sistemáticamente (y siempre entre maniobras de distracción) nuestros derechos, libertades y dignidad con un objetivo concreto: convertir España en una granja de vacas (eso sí, vacas con máster en gilipollez supina).
Mejor vamos a hablar de Rosario Flores (por poner un ejemplo de "artista"). De todos es sabido el desinterés que mueve a esta señora a decir cosas como:
Ahora que hasta en los semanales de los periódicos se pone en tela de juicio al pobre Darwin quiero romper una lanza a favor de esos grandes desconocidos para la gente de a pie que son los científicos. La mayor parte de la gente tiene una idea muy vaga de lo que significa el pensamiento científico, muchos se han quedado con el empirismo como dogma de fe (cosa medianamente razonable) pero lo aplican como se aplicaba en el siglo XVII. Eso de “Nada es cierto hasta que se demuestra científicamente” es una verdad muy a medias, baste decir que hace dos siglos era imposible detectar y cuantificar la radiación y eso no quiere decir que no existiese hasta que la señora Curie se pilló un cáncer. Podríamos modificar la expresión así: “Nada se puede afirmar categóricamente hasta que es científicamente demostrado”, que es básicamente la idea que se ha venido teniendo en el último siglo; sin embargo (y esto es algo que no suelen decir en las escuelas) existe una enorme salvedad, una especie de seguro, y es que “Toda teoría reconocida por la comunidad científica es cierta hasta que se demuestre lo contrario”; es por esto que las teorías (como la de la Relatividad) se llaman teorías y no leyes. No sé si la gente sabe que en Ciencia no existen muchas certezas absolutas, de hecho, la lucha que los racionalistas mantienen con los cristianos desde hace siglos no es más que una confrontación sin sentido de teoría vs dogma.
Si hoy por hoy, las grandes cabezas científicas se reuniesen todos y dijesen: “Vamos a hacer una simulación por ordenador en la que cuadre que el universo fue creado por el pedo que se echó un enorme conejito de Duracell (primigenio, claro está)” una inmensa masa de gente se quedaría boquiabierta ante el nuevo descubrimiento científico que por fin explica la razón de la existencia, y los científicos descojonándose de la broma que nos han gastado. La gente simplemente escucha que unos científicos muy sabios han demostrado tal verdad y haciendo uso de esa fe que ahora han puesto en la Ciencia se lo tragan sin rechistar demasiado. Cierto que la comunidad científica es muy grande y evidentemente aparecerían voces discordantes, pero imaginaos que los gobiernos fuesen raudos a cambiar los planes de estudio de sus países y en la escuela se enseñase “La ignominiosa teoría del Pedo-Bang”… Bien, esto suena muy delirante, lo sé; quizá en realidad es un supuesto absurdo ¿no?.
En 1974 un par de científicos de la universidad de Princeton llamados Peebles y Ostriker, quisieron calcular (con mucha paciencia) la cantidad de materia que hay en el Universo. Juntaron las observaciones astronómicas con unas cuantas leyes físicas muy asentadas como la Ley de la Gravitación Universal de Newton y diseñaron una simulación por ordenador para comprobar si sus cálculos eran correctos. Las galaxias que salieron de esa simulación se colapsaron, había algo que no cuadraba. Básicamente, la cantidad de materia calculada no era suficiente para mantener el Universo íntegro, no se generaba la suficiente gravedad para que las galaxias tuviesen la forma que tienen. Y esto no es todo, se llegó a la conclusión de que la materia atómica (la de toda la vida) es sólo el 4% de la materia total del Universo.
Digamos, para entendernos, que si la materia (como hasta entonces se daba por cierto) estaba formada por átomos, simplemente lo que veíamos en el Universo no era posible. Así que la comunidad científica se puso a cavilar, ¿existirá un tipo de materia no atómica que pueda generar gravedad?, ¿y dónde coño está?. La respuesta vino rauda y veloz, debía existir pues una materia no atómica, que no puede detectarse y que al parecer está absolutamente por todas partes (incluso dentro de las vacías cabezas de los curas) que fue llamada, en virtud a su indetectabilidad, Materia Oscura. Los científicos ardían de placer, el descubrimiento más importante de la historia de la Ciencia acababa de ser expuesto. Claro que salieron al paso un gran número de científicos escépticos a los que todo eso les sonaba a cuentos chinos mandarinos, así que como en Ciencia “Nada se puede afirmar categóricamente hasta que es científicamente demostrado”, el Club de Amigos de la Materia Oscura se puso manos a la obra para obtener evidencias claras de la existencia de la niña. Cabe decir que detectar un tipo de partícula que es por definición indetectable es harto complicado, así que la investigación discurrió por dos vías: La primera partía de la base de que nuestra tecnología no era lo suficientemente avanzada como para detectarla, así que se comenzó a investigar la forma de conseguirlo en los aceleradores de partículas y demás trastos que algunos chiflados dicen que traerán el fin del mundo; es justo decir que todavía ná de ná. La segunda vía era pues una vía teórica, había que hacer muchísimos más cálculos con muchísimos más datos para ver si la teoría se sostenía. Se utilizaron radiotelescopios, sondas y (cómo no) el famoso Hubble, se cuantificó hasta el polvo espacial, se procesaron millones de cálculos con miles de ordenadores y todo dirigido por brillantísimos científicos para llegar a una segunda conclusión (tras casi 4 décadas), que es hoy por hoy el llamado 


La revolución comunista se vivió muy intensamente en Zimbabwe (aunque hoy por hoy los mensajes propagandísticos de Robert Mugabe recuerden más a Hitler que a Lenin) y la muestra de su enorme preocupación por la libertad de la clase obrera está en los magníficos monumentos que ha construido. Cuando los vi por primera vez no pude evitar pensar en qué tal le quedaría a Shaka el Zulú una barba marxiana, toda una oda a la libertad. En uno (muy dorado y muy bonito que reproduzco en forma de foto) intuyo la idea de los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial (el judicial con RPG) con los que ha sido bendecida la nación que gobierna Mugabe (en el mural, liderando a las masas para causar el mayor número de bajas posible).
Las vacaciones son un intermedio sagrado, una tregua que da la vida y que sólo los más rastreros, traidores e inhumanos se atreverían a interrumpir. Ejemplos históricos como las estancias de los Reyes católicas en Babia dan buena fe de la fortaleza de este santo acuerdo, que incluso libró a Napoleón de la ejecución por estar “de vacaciones en Elba”. Sólo hay un mandato terrenal por el cual es lícito entrometerse en las vacaciones de alguien, llamar para dar más vacaciones.



Los has visto, están por ahí (sobre todo en las teterías), las chicas con pañuelos en la cabeza, pantalones colganderos y piercings (casi siempre bajo el labio inferior), ellos con dilatadores, camisetas del Che y pulseras de cuero, todos con rastas. Son los perrofláuticos, los amigos de la henna, la solidaridad y el costo, los abanderados de la amistad, los puff de cuero y las teteras metálicas, los místicos que desdeñan la vida consumista, el pijerío de derechas (el de izquierdas no) y la ideología propia. Les gusta lo indio y lo moro, los colores chillones y los viajes en furgoneta, aunque no todo lo que PARECE un perrofláutico lo ES. Muchos van de perrofláuticos sólo porque les parece cool, y serían incapaces de llevar a cabo todos esos buenos propósitos que predican así les fuera la vida en ello. Si bien los perrofláuticos verdaderos son algo cansinos, según desciendes en la escala de genuinidad van haciéndose insoportables hasta llegar a extremos próximos a la tortura. La sociedad es así de estúpida, resulta que si quieres parecer alguien comprometido, solidario y alternativo tienes a tu disposición un bonito disfraz de perrofláutico que te identificará como tal a la vista y una serie de opiniones mascadas, típicas y poco meditadas que te presentarán como “el bueno y enrollado” en toda tertulia de sobremesa; la verdad, si uno quiere parecer bueno y enrollado más le valdría aplicarse y serlo en vez de buscar la manera de parecerlo, pero esto es un tema para otro día.

La ideología perrofláutica es encomiable, pero inútil. Está basada en conceptos erróneos y una visión parcial y reconducida de la realidad, es por eso que la mayor parte, cuando lleva un par de años dándose con los cuernos contra esa dura realidad acaba por ceder y reconsiderar sus ideas. Lo malo es que la mayoría de las veces acaban volviendo al redil de la sociedad que en un primer momento abandonaron para mejorar como personas. La verdad, es una pena, porque las buenas intenciones son también muy necesarias en el Primer Mundo, mucho más que en el Tercero, donde lo ideal sería que cada pueblo se hiciese responsable de verdad de su propio destino. Ojalá llegue un día en que esta mierda de sociedad no fulmine a la gente con inquietudes convirtiéndolos en monos de feria inofensivos y al servicio de sus intereses, somos tercermundistas de espíritu, pero aún no lo sabemos.