2 feb. 2009

Si Cecil Rhodes levantase el bigote...

… probablemente Mugabe se lo inflacionaría.

Ahora que la crisis mundial ya está en boca de todos y el conflicto Palestino–Israelí es la comidilla de perrofláuticos y gabilondos voy a hablaros de una tierra de oportunidades y buen rollo, un lugar maravilloso lejos de las preocupaciones que nos quitan el sueño estos días: Zimbabwe

Cuando uno sale de Zimbabwe a visitar otros países (mucho menos guays) siempre salta la misma cuestión en la cena : “¿Qué tal las cosas por allí?”, y lo dicen con un tono que presagia una respuesta aterradora, como si no cociesen habas en todas partes. Mucho se habla de la impresionante hiperinflación del país, pero no saben verle el lado positivo, los afortunados zimbabwanos que cobran un salario (tienen un paro del 95%) van con sus carteras REPLETAS de billetes.

(Típica conversación en la panadería):
-Joder, cómo ha subido el pan, 1.200.000.000 de zims la barra
-Pché, será por billones…

El día que llegué a Zimbabwe, el dólar zimbabwano (zim) se vendía en el mercado negro a razón de 4.000 zims por dólar, dos meses después se vendía a razón de 500.000 zims por dólar. Al devaluarse tan rápido la moneda, el Banco Central de Zimbabwe tenía que sacar cada semana billetes nuevos (un aliciente para los coleccionistas), y claro, llegó un momento en el que no les salía rentable imprimir billetes porque a los pocos días no valían ni el papel en el que estaban impresos, con lo cual empezaron a imprimir menos billetes, solución muy acertada porque, a grandes rasgos, la hiperinflación del país se debe en mucha parte a la costumbre de sus dirigentes de imprimirse unas cuantas miles de planchas de billetes cada vez que quieren irse de cañas.
En Zimbabwe las telecomunicaciones son un primor, a mí el roaming de Orange me salía a 3,23 €/min. si quería llamar y a 2,42 €/min. si me llamaban. Por la contra, con las maravillosas teleoperadoras nacionales (pronto en manos chinas como en RDC) podía hablar con el extranjero durante horas por apenas un par de céntimos de dólar, eso si conseguía conectar, cosa bastante difícil (uno se acostumbra rápido a tener el dedo pulsando “rellamada” durante horas hasta que por milagro te conecta), y esto pasa aunque le pagues a Orange el impuesto revolucionario (me pregunto qué fracción de los 3,23 € va a parar a las manos de las compañías telefónicas zimbabwuanas); sin embargo pronto se acabó la bicoca, porque a principios de Noviembre la devaluación del zim era tan alta y tan rápida que a las operadoras no les salía rentable prestar servicio, así que se cortaron las comunicaciones. Cuando salí del país, sólo dos meses después de haber llegado, Zimbabwe había pasado de su esperanzadora reconversión monetaria (le habían quitado 10 ceros a los billetes, aunque luego tuvieran que añadirle otros 6) a la práctica quiebra del mercado por falta de dinero físico, y entonces va y se les rompe la máquina de hacer billetes. El sueño de cualquier anarco-primitivista, en dos meses se pasa de una sociedad capitalista a otra basada en el trueque y donde la gente se vuelve a comunicar con tambores (taparrabos ya tenía la mayoría de la población, en realidad nunca tuvieron dinero para comprar ropa).
¿Quién diría que Zimbabwe era uno de los países más ricos de África hace apenas una década?, prueba de ello son los impresionantes centros comerciales que pueblan las ciudades más importantes del país y la extraordinaria belleza de su capital, Harare (sin duda una de las ciudades más hermosas de África). Nada tiene que ver que los centros comerciales estén llenos de estanterías vacías y tiendas cerradas o que la belleza de Harare sólo puedan disfrutarla los cuatro gatos que aún trabajan en el país, porque los barrios pobres de la capital están tan lejos del centro (unos 40 kilómetros), que los “marginales” necesitan días para ahorrar lo suficiente como para costearse el viaje de ida (un sistema de ghetos heredado del Apartheid que a los “salvadores de la nación” les viene muy bien para mantener la ciudad libre de chusma).
Mi alma gallega se solidariza con el pueblo zimbabwano cuando recuerda que un tercio de su población ha emigrado al extranjero, que trabaja para enviar divisas a sus parientes en Zimbabwe para que puedan vivir. Esto, que se hace de forma ilegal, resulta muy conveniente para el gobierno, porque resulta que hace unos años tuvieron un percance con la reserva de divisas del país. Resulta que un día, aburridos de ganar dinero rascándola por las esquinas, los altos miembros del Partido (el ZANU) aprovecharon que podían comprar divisas del Tesoro a precios ridículos para “trabajar” un poco. Digamos que por aquel entonces el cambio estuviese a 1.000.000 de zims/USD, pues ellos podían comprar USD de la reserva de divisas del país a 100 zims/USD; a poco que piense uno se le ocurre la maravillosa idea de comprar USD a granel y luego venderlos en el mercado negro para conseguir sin despeinarse un beneficio del 10.000% (que luego usarían para comprar más USD a precio de ganga para repetir la operación), lástima que la reserva de divisas fuese finita y el país se quedase sin dinero para importaciones.

(Un día cualquiera en la cúpula del ZANU):
-¿Qué más da si no hay dinero para importar?, ¡tampoco exportamos una mierda!
-¡Ya te digo!, si casi ni llegamos a cubrir con producción ni el 40% de las necesidades del país
-Para comprarle un Rolls Royce a mi putilla ya tengo los ingresos por la venta de diamantes
-¡Eso eso!, ¡que pasen las putas de una vez!



La revolución comunista se vivió muy intensamente en Zimbabwe (aunque hoy por hoy los mensajes propagandísticos de Robert Mugabe recuerden más a Hitler que a Lenin) y la muestra de su enorme preocupación por la libertad de la clase obrera está en los magníficos monumentos que ha construido. Cuando los vi por primera vez no pude evitar pensar en qué tal le quedaría a Shaka el Zulú una barba marxiana, toda una oda a la libertad. En uno (muy dorado y muy bonito que reproduzco en forma de foto) intuyo la idea de los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial (el judicial con RPG) con los que ha sido bendecida la nación que gobierna Mugabe (en el mural, liderando a las masas para causar el mayor número de bajas posible).

A todo esto, he de decir que los zimbabwuanos son gente muy amable (el verdadero valor de esa nación, no los diamantes), educada y, los que fueron a la escuela en los viejos tiempos, muy instruida. Curiosamente casi toda esa gente instruida son antigubernamentalistas, curiosamente la mayor parte de ellos acabaron muertos a machetazos o quemados vivos en los ghetos de Sudáfrica durante la última farsa que llamaron elecciones.



Ahora ya sin coñas, la verdad es que el caso de Zimbabwe no es triste sólo por su crudeza, es triste porque es sólo un ejemplo más del estado de la población en África. Si la gente piensa en África le viene a la mente la cara de un niño harapiento y desnutrido en algún campamento de refugiados, que es una imagen muy socorrida para pedir dinero para sostener las empresas (u ONG’s) que se ganan la vida echando remiendos aquí y allá; pero hasta que no nos demos cuenta de que África es un reflejo distorsionado de nuestra propia sociedad, con sus ideales propagandísticos, sus leyes para unos y para otros, su corrupción política, su analfabetismo funcional… hasta entonces esa gente no tiene futuro, son las víctimas más miserables de un sistema que nosotros mismos sufrimos y que a la vez defendemos con uñas y dientes.

Siempre que vuelvo de África y cuento mis batallitas la gente se echa las manos a la cabeza, yo cada vez veo menos diferencia entre allí y aquí. Esperemos que con la crisis no empecemos a padecer hambre…

8 comentarios:

Aimi dijo...

:(((((((((((

Yo no sé pq la gente es tan hipocrita y pq tocan tantos los huevos si luego los problemas reales les traen al pairo.

:(

está muy bien la entrada, creo que la recordaré

:****

The Gentleman Loser dijo...

Tienen una muy buena razón (para ellos): Dinero
Cuando llegas a ciertos niveles, dinero y poder son lo mismo, por lo tanto: necesitas dinero para mantener el poder y utilizas ese poder para conseguir más dinero para volver a empezar otra vez...
Si esta gente tiene algún tipo de ideología más allá de "hacer lo que me salga del orto" lo sabrán ellos.
No sufras, que ya se acabaron los post sobre África, al menos durante un tiempo :)
En la próxima entrada estreno etiqueta: Ciencia

Folken dijo...

Le han vuelto a qutar 12 ceros

http://edition.cnn.com/2009/WORLD/africa/02/02/zimbabwe.dollars/index.html

Me ha gustado tu idea de que, en realidad, aquello es una caricatura de esto. Una caricatura que, como Aznar con su guiñol, cada día se acercan más una a otra; y no sabes quien es el que se acerca al otro.

alterego dijo...

voy a montarar mi propio pais, con casino, y furcias! la verdad es que la historia es tan flipante como cuando me la contaste, y bueno, no deja de ser un reflejo de lo que una vez se vivió por aquí, manten al pueblo en la ignorancía y así no pensaran que eres un mal Gobernante...

Envidioso dijo...

¡Gran texto, pardiez!

Y tienes la camiseta más chula que he visto en lo que va de siglo, cabrón.

Rabino dijo...

A propósito de machetazos, hoy he oído un fantástico comentario de una tutsi rwandesa sobre los vaivenes y continuas incertidumbres y golpes de estado de guante blanco que se quedan en pantomima que se están produciendo en Madagascar: "en esto, los africanos sabemos hacer las cosas y no perdemos el tiempo: nos liamos a ostias en un periquete y el que gana se queda con todo"

Sobre los ceros que les quitan a los Zim dolares: yo ya ni los cuento. NADIE los utiliza en Zimbabwe (yo estoy como loco buscando un billete de 100 trillones, que seguro un colleccionista loco me pagará por él un potosí). Todo se compra en dólares USA; lo cual cabrea mucho al ejército, que son pagados en shitdollars ...

The Gentleman Loser dijo...

Folken: Bueno, Mugabe en Zimbabwe es el libertador y el que lucha contra la tiranía y el mal rollo.

Alterego: Estuve buscando la forma de hablar bien del país, por eso tardé tanto en escribir la entrada, pero me fue imposible.

Envidioso: Ja!, y no veas lo que me costó conseguirla para mi colección, si hubiese estado durante las elecciones la cosa estaría chupada, y seguro que la conseguía con manchas de sangre y no sólo de sudor. Me gustaría una de Kabila, a ver cómo me las apaño.

Rabino: Podríamos elegir a nuestros líderes a machetazos un tiempo, y mientras, que ellos los elijan a golpe billete.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.