1 dic. 2008

Good bye Marx

Las vacaciones son un intermedio sagrado, una tregua que da la vida y que sólo los más rastreros, traidores e inhumanos se atreverían a interrumpir. Ejemplos históricos como las estancias de los Reyes católicas en Babia dan buena fe de la fortaleza de este santo acuerdo, que incluso libró a Napoleón de la ejecución por estar “de vacaciones en Elba”. Sólo hay un mandato terrenal por el cual es lícito entrometerse en las vacaciones de alguien, llamar para dar más vacaciones.
Tras las dos semanas de viaje por el Norte (y una tarde de piscina en Harare), el deber nos llevaba de vuelta a Mozambique, pero esta vez al conocido Sur, a Maputo. Mi relación con la capital es estrecha aún en la distancia, no en vano fue el comienzo, hace años, de una pasión cada vez mayor por descubrir (poco a poco) los velos de África. Como no podía ser de otra forma, la bienvenida a casa se celebró por todo lo alto, con rizois. Cuando echo la vista atrás y pienso en todos los momentos tristes de mi vida siempre me lamento de dos cosas: no haber tenido a mano un par de rizois para hacer las penas menos amargas.
Maputo ha cambiado, quizá más incluso que yo, aquel lugar que parecía haber sido bombardeado todas las mañanas por un escuadrón de aviones basureros parece ahora una ciudad como dios manda. Allá donde la hierba crecía sin control ahora crecen las urbanizaciones de lujo, por no hablar del inmenso centro comercial que ha brotado junto al puerto, propiedad del pakistaní más rico de Mozambique (que no es decir poco). Allí nos encontramos con una grata sorpresa, que hasta Amancio Ortega es vulnerable a que le pirateen (¿justicia poética?), aunque tomar las pruebas gráficas casi se convierte en una batalla campal (mientras mi hermano se sobraba con el segurata yo meditaba el darle una paliza a la vieja que vino a echarnos). La tienda se llamaba ZON, pero los carteles ponían Zara y la ropa que vendían era Zara (etiquetas auténticas), restos de la temporada de verano (probablemente comprados a peso); estos moñés sí que saben, en vez de falsificar la ropa (peor calidad imposible) falsifican la tienda entera!!!
Muchas cosas de Maputo siguen siendo las mismas, sobre todo el carácter fiestero de sus habitantes, prueba de ello es que el Coconuts (la discoteca más famosa del país) sigue en la brecha a pesar de que su aspecto trae a la memoria recuerdos del Tsunami; sin embargo han borrado del mapa el mercado del pescado, lugar de diversiones sin fin donde además de pasar una mañana entretenida, por el precio que en España cuesta pegar tres tiros en una barraca de feria te llevabas una langosta de medio kilo a casa.
La semana transcurrió entre cenas y más cenas, la vida social allí es la mitad de las obligaciones diarias, y la calidad de su gente el doble de lo que puedes esperar encontrar en los mejores barrios de Barcelona. Sólo en Mozambique los relatos sobre aventuras en el mato se mezclan entre risas con secuestros de infantes y carreras de Ferraris, sólo en Mozambique antes de irte dormir la mona a casa te cuelas en el casino (con un carnet caducado) para tirar 20 dólares que te picaban en el bolsillo sobre la mesa de la ruleta ante el pasmo de los que allí se estaban jugando miles. Se podría escribir más de una trilogía con el día a día de algunos prominentes ciudadanos de Maputo, tiempo al tiempo...
Maputo es uno de los ejemplos más sobresalientes de la demencial política autoritaria que impera en África con sucesos delirantes como lo que sucedió el año pasado, cuando un polvorín del ejército explotó “accidentalmente” provocando un bombardeo de misiles sobre un barrio marginal; uno piensa que al paso al que crece Maputo (y sus barrios de ricos) pronto tendrán que mover las bases militares porque no les va a llegar el alcance de los misiles a la periferia... aunque no os penséis que en España los políticos son más civilizados, donde los mozambicanos usan misiles, los españoles usamos expedientes de regulación de empleo, es sólo una diferencia de forma, no de fondo.
Pasando por la avenida de Karl Marx mi último día en Maputo no pude evitar sacarme una foto, echas la vista atrás y piensas en el papel político y social que tuvo el comunismo en la descolonización y te das cuenta de lo descolorida que se ha quedado la camiseta según la has ido lavando y la barriga que has echado (aunque la camiseta sí era roja en un principio).



















La anécdota de la semana fue al estilo mozambicano:

(Se oyen unos petardeos rítmicos en la lejanía)

-¿Oyes?, ya hay algún tiroteo por allá

-No, creo que son fuegos artificiales, deben de estar de fiesta en algún barrio

(Tras unos segundos de atenta escucha)

-¡Cierto!, a estas alturas ya tendríamos que haber oído una ametralladora poniendo paz

En África la vida vale mucho menos que en Europa, pero la defienden con muchísima más vehemencia que nosotros. Si los españoles tuviésemos lo que hay que tener, Carme Chacón se vería obligada a ordenar fuego de mortero sobre los trabajadores de la Nisan.

21 nov. 2008

Viaje al norte de Mozambique II: Illa de Moçambique

Las cosas que han sido hermosas, por mucho que lleguen a deteriorarse, conservan un eco de su antigua belleza hasta el día en que acaban convertidas en polvo y ceniza; y hablo de cosas, porque de las personas no se puede decir lo mismo siempre, sólo hay que echarle un ojo a Sara Montiel o a Pete Burns para darse cuenta de cuan cruel puede llegar a ser el paso del tiempo (y los malos cirujanos). La decadencia tiene un cierto atractivo casi mágico, destinado a desaparecer de la mano del progreso. Es fácil apreciar esa belleza en lugares como La Habana o Porto, tan fácil como imaginar que en unos cuantos años esa decadencia se irá metamorfoseando, cual Power Ranger, en renovado esplendor. Esta es la situación de Illa de Moçambique, antigua capital de este país de playas paradisíacas y vibrantes langostas. Illa es una isla de 3 km de largo y unos 500 m de ancho, unida al continente por un estrecho puente de 1 km. En uno de sus extremos está la fortaleza de San Sebastião y junto a ella el casco viejo de la ciudad, compuesto por unas 250 casas, la mayor parte ruinosas, que aún conservan la hermosura de aquella ciudad que hace más de 100 años perdió su estatus frente a Lourenço Marques (hoy día Maputo). Algunas casas, hechas de piedra coralina y más ruinosas que las demás, son testigos de tiempos muy anteriores, cuando los árabes tenían allí una base para el comercio de esclavos. En la otra punta de Illa está el antiguo cementerio que aún conserva las tumbas de los colonos portugueses.
Illa es una ciudad de gente extraña. Las paredes de las casas, descascarilladas como la cordura de sus inquilinos, son testigos de una contínua fiesta tropical que lleva ya incontables años alimentando su leyenda; sin duda es un lugar que atrapa a quien pone el pie en ella (y no pocos pueden dar testimonio de su irresistible atracción).

Al llegar, dejamos las mochilas en la pensión (que más que pensión es un palacio) y vamos a cenar a uno de los tres únicos restaurantes de la ciudad. ¿Quién lo iba a decir?, los precios son irrisorios hasta para tratarse de Mozambique, la comida más que excelente. En el instituto celebran la fiesta de graduación a ritmo de hip-hop; al lado, en la discoteca se mezclan negros y blancos al ritmo de un dj bien chungo. Llega Benito.

-Hola, me llamo Benito!!, soy guia turístico

-Hombree, Benito, encantado de conocerte

-Hago capoeira en la playa por las mañanas

-Coño, Benito!!, me parece cojonudo

-¿Estáis casados?

-Aquí mi hermano sí, yo soy soltero

-Yo no gusto de mujeres, gusto de follar con hombres

-Joder, Benito!! Me parece muy bien

-A mi me gusta xupar y xupar, vienen los turistas y yo les xupo y les xupo (mientras hace el consabido gesto con mano y labios)

-Qué bien, Benito, eres un tío con suerte, ¿eh?

-También tengo una barca, llevo a los turistas a las islas y pasamos la tarde buceando y yo xupo y xupo

-Carallo, Benito!!, tú no paras de xupar

-Gusto mucho de xupar y de follar con hombres (llama la atención sobre el pendiente en su oreja derecha)

-Muy bien, Benito, sólo que mi hermano y yo gustamos de mujeres

Es imposible que dos blancos juntos en una fiesta en Illa sean tomados por heterosexuales, cualquier blanco heterosexual está estratégicamente colocado junto a un grupo de jóvenes negras poniendo cara de libidinoso (mientras acaricia billetes en sus bolsillos). Los hermanos no existen. La auténtica anécdota de la noche la protagonizó un amigo de Benito, que se nos acercó al ver que Benito dejaba vía libre. Era un rasta muy simpático que había estado de visita ni más ni menos que ¡en Coruña!. Le sonsacamos la historia completa, que más o menos venía a ser que con 12 años un blanco coruñés se lo llevó a nuestra bella ciudad a encularlo con fruición y esmero hasta que se cansó de él y lo mandó de vuelta a casa de una patada. Suena sórdido, lo es, pero en Illa lo sórdido es bello, de la misma forma que las cosas bellas están cubiertas por una fina capa de sordidez.
Quitando estos viajes por el lado amoral de la realidad de Illa, la vida allí es apacible hasta extremos indignantes tal y como demuestra esta conversación, camino del restaurante, basada en hechos reales:

-Tío, espero que tengan mero en el restaurante

-Buah, olvídate; puto pez piedra, seguro

-Joder, pues voy a tener que comer camarones, vaya mierda

-Come langosta

-No, de langosta estoy frito, me jode pero tendré que pedir camarones...

Ahora mismo me pregunto: ¿qué coño hago aquí?... un lugar en el que la principal preocupación es si el marisco estará bueno o buenísimo, un lugar donde uno puede disfrutar de las más acojonantes playas, a 20 minutos en barco de vela, un lugar que es como un un mini-universo paralelo donde no existe ni el tiempo, ni el aburrimiento ni las penas... Si Pangane es el Cielo, Illa de Moçambique es el Valhlala.
Tras cinco días fabulosos nos despedimos de esta bella ciudad. Pusimos rumbo de nuevo a Harare, donde cogeríamos un vuelo para revisitar a una vieja conocida, Maputo.
El Norte de Mozambique es una zona maravillosa, un lugar donde los sueños que de pequeños nos asaltaban al ver aquellas películas sobre lugares exóticos y personajes extravagantes (tipo “El rey de los Mares del Sur”) se hacen realidad y donde aún se puede saborear en el aire las últimas bocanadas de aquel colonialismo (hoy ya inofensivo) que fue la última gran promesa de aventura que tuvo el hombre “civilizado”.
Ya sé dónde quiero ir cuando muera.







Siempre que voy de excursión con mi hermano acabamos pasándolas putas por no llevar el equipo necesario. No es que seamos unos locos, es que nos creemos (subconscientemente) que somos Robinson Crusoe y que la naturaleza nos proveerá de lianas para tejer mantas, madera para construir refugios y que las olas del mar nos dejarán picos, palas, un machete y pólvora. Esta vez fuimos previsores y sólo nos quedamos sin agua, sin gas y sin pasta; nimiedades cuando tienes a mano una botella de vodka, cuando la madera sobra y cuando abundan las pensiones baratas y escasean los escrúpulos. El viaje de vuelta a Harare fue un infierno (pero valió la pena sólo por llegar y encontrar la piscina limpia, transparente y fresquita).

17 nov. 2008

Perrofláuticos hoy

Los has visto, están por ahí (sobre todo en las teterías), las chicas con pañuelos en la cabeza, pantalones colganderos y piercings (casi siempre bajo el labio inferior), ellos con dilatadores, camisetas del Che y pulseras de cuero, todos con rastas. Son los perrofláuticos, los amigos de la henna, la solidaridad y el costo, los abanderados de la amistad, los puff de cuero y las teteras metálicas, los místicos que desdeñan la vida consumista, el pijerío de derechas (el de izquierdas no) y la ideología propia. Les gusta lo indio y lo moro, los colores chillones y los viajes en furgoneta, aunque no todo lo que PARECE un perrofláutico lo ES. Muchos van de perrofláuticos sólo porque les parece cool, y serían incapaces de llevar a cabo todos esos buenos propósitos que predican así les fuera la vida en ello. Si bien los perrofláuticos verdaderos son algo cansinos, según desciendes en la escala de genuinidad van haciéndose insoportables hasta llegar a extremos próximos a la tortura. La sociedad es así de estúpida, resulta que si quieres parecer alguien comprometido, solidario y alternativo tienes a tu disposición un bonito disfraz de perrofláutico que te identificará como tal a la vista y una serie de opiniones mascadas, típicas y poco meditadas que te presentarán como “el bueno y enrollado” en toda tertulia de sobremesa; la verdad, si uno quiere parecer bueno y enrollado más le valdría aplicarse y serlo en vez de buscar la manera de parecerlo, pero esto es un tema para otro día.
Lejos está aquel perrofláutico primigenio, con perro y con flauta, lleno de mugre y de huecos en la dentadura que campaba por festivales de música y fiestas regionales alegrando el ambiente con su vino de cartón y su LSD, aquellos sí que eran divertidos y encantadores, ahora sólo quedan costras, que es lo mismo pero inconsciente el 90% del tiempo, y claro, para hacer bonito no son.
Muchos perrofláuticos buscan la excelencia enrolándose en ONG’s (algunas están llenas) para cunplir el triple objetivo de: viajar a lugares exóticos, ayudar a los demás y volver para contarlo a todo quisqui. De buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno, pero tengo que decir que me parece genial que haya gente tan motivada trabajando para el desarrollo del Tercer Mundo, la lástima es que su esfuerzo esté tan mal dirigido y que resulten ser más aburridos que un telemaratón pro FAO.
A continuación os presento un facilísimo test que podéis hacer si queréis saber qué grado de perroflautismo lleváis en vuestro interior (cabe decir que los perrofláuticos de verdad, los auténticos y originales no hacen test, sólo se drogan), aunque he de preveniros que si se lo hacéis a otra persona puede dar un resultado erróneo, los perrofláuticos chungos son capaces de decir lo que sea por parecer guays:

Test Perrofláutico


Guardas el costo en una caja de madera?

a) Sí, comprada en Marruecos
b) Sí, comprada en una tienda/feria medieval en España
c) Sí
d) No

Haces o has hecho alguna vez manualidades con cuero?

a) Sí, incluso he llegado a vender cosas en un puesto callejero/feria medieval
b) Sí, sobre todo carteras y pitilleras con sitio para el papel
c) Sí
d) No

Llevas rastas?

a) Sí, desde hace años
b) Sí, pero sólo un par y quizá me las quite
c) Sí
d) No

Te mola el rollo contracultural?

a) Sí, pero hoy en día está todo muy vendido
b) Sí, mazo
c) Sí
d) No

Qué te parece el mestizaje de culturas?

a) Genial, me parece el camino hacia un mundo mejor
b) Genial, adoro la fusión porque enriquece y es más original
c) Bien
d) Me la suda

Eres miembro de alguna ONG?

a) Sí, incluso he montado/estoy con ánimo de montar una
b) Sí, y participo activamente
c) Sí
d) No

Comes carne?

a) No, estoy en contra de la vejación que sufren los animales en la industria alimentaria
b) No, es más sano y estoy contra el maltrato animal
c) No
d) Sí


Tienes una postura política progresista?

a) Sí, incluso más progresista que la del PSOE
b) Sí, e independentista
c) Sí
d) No

Crees que todo el mundo tiene los mismos derechos?

a) Sí, somos todos iguales y jamás discrimino a nadie
b) Sí, somos todos iguales y con los intolerantes tolerancia cero
c) Sí
d) No

Compras ropa de segunda mano?

a) Sí, es mas barata, ayudas a reciclar y tampoco es que me interese la moda
b) Sí, cada prenda tiene una historia y encuentras cosas estupendas
c) Sí
d) No

Qué piensas de Greenpeace?

a) Son gente valiente y valiosa que ayuda al mundo
b) Son gente extraordinaria y un referente para todos
c) Les apoyo
d) Me la sudan

Qué piensas de los problemas del Tercer Mundo?

a) Que derivan de la colonización y de la explotación de los recursos por las multinacionales
b) Que son un problema donde todos debemos involucrarnos
c) Que son un problema
d) Me la sudan


Mayoría de A: Enhorabuena, eres un perroflautico convencido, ya estás listo para tu aventura tercermundista y en dos o tres años máximo te pegarás el palo de tu vida para acabar renegando de todas tus ideas. Ánimo ya casi estás fuera!!

Mayoría de B: Eres un perrofláutico del palo, probablemente antes eras de otra tribu urbana y probablemente en un par de años se te quitará la tontería o subirás de nivel, uau, qué bien.

Mayoría de C: Eres un vago de mierda que ni se molesta en copiarle la opinión a los demás, podrías pasar por un perrofláutico en una convención del PP, pero poco más. Mejor hazte skin, que es fácil y sólo tienes que aparentar que no tienes una sola idea de nada, se te dará bien.

Mayoría de D: A menos que vayas con un perro y una flauta nadie podría llamarte perrofláutico, aunque no te duermas, perrofláutico no es lo peor que uno puede ser.

Todas las respuestas D: Eres un español medio, y me atrevería a decir que estás leyendo esto en el curro y que le echas los trastos a alguna compañera. Ya puestos léete el resto del blog, que no tienes nada que hacer.


La ideología perrofláutica es encomiable, pero inútil. Está basada en conceptos erróneos y una visión parcial y reconducida de la realidad, es por eso que la mayor parte, cuando lleva un par de años dándose con los cuernos contra esa dura realidad acaba por ceder y reconsiderar sus ideas. Lo malo es que la mayoría de las veces acaban volviendo al redil de la sociedad que en un primer momento abandonaron para mejorar como personas. La verdad, es una pena, porque las buenas intenciones son también muy necesarias en el Primer Mundo, mucho más que en el Tercero, donde lo ideal sería que cada pueblo se hiciese responsable de verdad de su propio destino. Ojalá llegue un día en que esta mierda de sociedad no fulmine a la gente con inquietudes convirtiéndolos en monos de feria inofensivos y al servicio de sus intereses, somos tercermundistas de espíritu, pero aún no lo sabemos.

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10 nov. 2008

Viaje al norte de Mozambique I: Pangane

¿Qué es un paraíso? ¿El lugar que nos merecemos después de una vida de corrección religiosa? (o tras gritar “me arrepiento!!” al cabo de una existencia dominada por el pecado?), ¿un sitio donde los placeres jamás se acaban?, un vergel de vida y belleza? No seamos frívolos, un lugar donde no existen las preocupaciones, donde la belleza no está sólo en la vista sino también en los otros 4 sentidos, donde nada cuesta el más mínimo esfuerzo... Es difícil hacerse una idea de lo que significa, muchos estaréis pensando que el paraíso es la final del Mundial con España ganando 7-0 y a dos minutos de que acabe el partido (contra Brasil), o una puerta mal cerrada en una bombonería belga (o en una cava de cervezas, también belgas), o una visa diamante en NY, o puede que incluso sea el cesto de la ropa sucia de esa chica que tanto os gusta... ah, ¿cuánta felicidad podríamos sacar de ello?, ¿cuánto tiempo duraría nuestra emoción?, ¿un par de días?, ¿unas horas?, ¿hasta que se te pase la borrachera?, ¿lo que dure el crédito?, ¿quizá hasta la próxima colada?; un paraíso no debería tener fecha de caducidad, debería ser eterno y hacernos eternos a nosotros también. Lamentablemente no existe un lugar que nos prometa dicha infinita, este mundo es un valle de lágrimas y por mucha felicidad que amasemos, alguna pena nos caerá como llovida del cielo.
Este año decidí hacer algo que llevaba mucho tiempo queriendo probar, extender el verano unos meses más. La idea es tan simple que parece tonta, pasar el verano en el hemisferio norte y seguirlo en el hemisferio sur, pero ya que vamos a viajar miles de kilómetros, que no sea un verano torremolinesco, vamos a montarlo bien. Las playas tropicales son quizá un topicazo, probablemente habrá algún retrasado que diga que vista una vistas todas (así va el mundo), pero bueno, tras la paliza mortal que me pegué el año pasado subiendo el volcán Karisimbi ya estaba un poco harto de dejarme los huevos por ver un precioso paisaje, y además, el cuerpo me pedía tranquilidad. El Norte de Mozambique es un lugar perfecto para perderse (e incluso morirse si no se anda con ojo) en sus playas paradisíacas; la aritmética no falla, sol + fina arena + Indico + cocoteros + langostas y ostras – todo rastro de hijoputa viviente = plácida estancia. Ahhh, el “dolce fare niente”, rascarla muy a gusto sobre la fina arena y bajo la amorosa sombra de un cocotero mientras un pescador te abre las ostras y las langostas se hacen solas en el carbón, ningún cabrón estropeándote la vista del Índico, eso es vida! (como decía un gran amigo mío: “hay vidas mejores, pero no son vida”).
2000 km de viaje (en dos días) por carretera, desde Harare (Zimbabwe) hasta Pangane, llegamos y… el sueño se cumple. Antes de que nos dé tiempo a decir “aparta puta” llega un pescador a vendernos un atado de langostas vivas y coleantes (click en la foto) por 4 dólares. Desde luego que podríamos haberlas sacado por 2 (también podríamos haberle mallado a hostias y enterrar después el cadáver), pero ¿nos íbamos a tomar la molestia? El mar, templadito como el biberón de un recién nacido, nos invitó a un chapuzón. La verdad, no existen palabras para describir qué se siente allí, así que sólo os diré que cuando sólo llevábamos media hora en aquella playa, ya estaba pensando en dónde colocar mi choza de paja para quedarme allí para siempre.
Un día normal en el paraíso: Nos levantamos con el sol de la mañana y vamos al pueblo a comprar el desayuno, bollitos de arroz con leche de coco, dulces de cacahuete y de coco y bollos de pan (también con leche de coco!). Té y bollos frente al mar, un bañito luego para refrescarnos y comienza el duro trabajo de ir a dar un paseo por la isla. Si vemos a algún pescador le encargamos unas ostras, o pez aguja o cangrejos (quizá un mero...), sabemos que las langostas vienen a eso del mediodía así que no vale la pena encargar de más (un kilo al día es suficiente). Las horas más duras del sol las pasamos dormitando en la cabaña o charlando cómodamente a la sombra. Cuando el sol pega menos toca el segundo baño y después la comida, marisco o pescado, no falla. La tarde está para actividades varias, como por ejemplo buscar conchas, ir a la punta de la isla a bucear, o putear un poco a los lugareños (también había que currar un poco, que las coca-colas no vienen solas del pueblo a nuestra cabaña). Cuando la noche empieza a caer es hora de preparar la cena, aunque algún día nos olvidamos de ir por comida extasiados como estábamos pasando la tarde haciendo el tonto. La noche invitaba a tirarse en la arena y disfrutar de una temperatura excelente y de un cielo estrellado como no se puede imaginar (ni en películas ni en fotos, jamás vi nada parecido al cielo nocturno de África). La hora de dormir venía a ser cuando empezábamos a tener sueño. Vida dura...
Sin embargo tuvimos que lidiar con ciertas dificultades. Un día nos despertó el ruido de un camión, era una excursión: una excursión de “viajes de aventura” de catalanes. La verdad, poca aventura veía yo en el hatajo de viejos podres y de vacas pardas que estaban montando un pic-nic en la playa como si estuviesen en Canet de mar, sólo faltaba la paella (el vino, la ensalada y la escalivada estaban servidas, hasta tenían a un chuloplaya con gafas de sol y fardahuevos que iba de un lado a otro con el pecho palomo al viento). Todos acampados frente a nuestra cabaña, jodiendo el paisaje. Cuando hablamos con el guía de la excursión nos contó que hacían una al mes, desde Lusaka a Dar es Salaam, haciendo el trayecto Mocimboa – Dar es Salaam en avioneta.
La verdad, esto de los “viajes de aventura” es una mierda, las únicas emociones que encontrarás serán las diarreas en el váter y las medusas en el mar (ambas las puedes conseguir fácilemnte en España), lo demás está programado, calculado y preparado para que sea lo mismo que un viaje del inserso por la Costa Brava pero en África. Dar es Salaam es el Torremolinos del Indico (y Zanzíbar el Benidorm), así que las posibilidades de hacer algo diferente están antes de llegar allí, pero es que si te plantan dos días es una isla desierta que parece la del Lago Azul y te dedicas a hacer el guiri... cada loco con su tema. Mi recomendación para todos los que quieran pasar unas vacaciones exóticas con spanish pack (animadores de hotel incluídos) es que pasen de falsas aventuras, si tienes 3.000 euros para tirar en un viaje de aventura del palo mejor te los gastas en ir a Zanzíbar a pasarlo como un octogenario con un bote de viagra.
Los días de Pangane sólo puedo describirlos como la más plácida de las existencias, no sabía lo que era la tranquilidad hasta que la viví allí y sólo lamento no haberme quedado en sus cálidas arenas para el resto de mi vida, gozando de sus infinitos placeres y de la paz más absoluta, pero el viaje tenía que continuar hacia otro paraíso: Illa de Mozambique. Además, se acercó una tormenta del carajo y tuvimos que salir por patas...

9 oct. 2008

Bélgica y los belgas

Cuando me empecé a plantear las vacaciones de este año, mi madre me salió con pasar 10 días en Bélgica, cosas de reuniones familiares. La verdad, para qué reunirse en el hogar, en torno a la mesa familiar cuando se puede uno reunir en un pais extranjero, en torno a unas ollas de mejillones?, porque los belgas comen mejillones, un montón, y nada de gofres y chocolate, eso se lo dejan a los turistas. La verdad es que se lo han montado muy bien; durante estos 10 días no he visto a un maldito belga gordo, son todos más bien delgaduchos. Esto me ha llevado a pensar que los belgas han ideado dos industrias paralelas encajadas en su plan para dominar el Mundo: el chocolate y la cerveza. Da la impresión de que los belgas se han propuesto subyugar al resto de europeos haciéndoles engordar y provocándoles diabetes y enfermedades coronarias de una manera muy ladina, producen un chocolate fino y delicioso, adornado con todo tipo de aromas y sabores y en plena zona turística te plantan cincuenta tiendas de bombones y así el pobre turista no puede evitar caer en la tentación de comprar kilos y kilos de rico chocolate para desgracia de su figura y la de sus amistades (que recibirán su dosis mortal en forma de souvenir). Lo de la cerveza es un escándalo, hay tal variedad y están todas tan buenas que uno se plantea el irse a vivir allá sólo por tener tiempo para ir probándolas. Entras en un restaurante y, sospechosamente, mientras en la carta hay cuatro páginas dedicadas a enumerar cervezas, los belgas están sentados a la mesa con agua o un vino, excepcionalmente tienen una pilsen ligera a la que le dan sorbitos cortos. Sólo los ves cargados (hasta los topes) de birra cuando salen de noche (es decir, cuando saben que se van a poner tan ciegos que van a vomitar). El belga exporta cerveza y chocolate mientras en su casa masca mejillones holandeses y bebe vino francés, y mientras el resto de europeos nos dejamos seducir por los cantos de sirena de su mesa ellos hacen deporte sobre sus bicicletas y comen saludablemente. Definitivamente los belgas son unos cabrones.
Los belgas son gente enamorada de su trabajo, es difícil verles trabajando alguna vez, pero eso es sólo porque se pasan el día suspirando al vacio y escribiendo poemas de amor y notas de agradecimiento a sus jefes. Para evitar empacharse de tanta felicidad, los comercios abren a las 10 y a las 17 ya están cerrados casi todos, los restaurantes abren 4 días a la semana (los que tienen calendario de apertura, otros simplemente abren cuando les da la gana), extensible a los puestos ambulantes de comida (ay, los escargots!!!) en los que se suele trabajar dos horas los días que se trabaja, aunque sin duda, las más comedidas en su trabajo son las cajeras (y cajeros) de supermercado. Siempre he creído que el trabajo más tranquilo y relajado del mundo era el de probador de colchones, ahora sé que comparado con ser cajero en Bélgica es un trabajo harto estresante. Uno les mira y acaba adormecido admirando la gracilidad y parsimonia de la que hacen alarde para pasar un simple paquete de galletas por el escáner, son gente curiosa y les gusta observar detenidamente cada objeto que llega a sus manos para componer poesía (por cada pieza, un haiku, excepto por las bolsas de fruta, a las que les dedican no menos de un soneto). La verdad, viéndolos uno no puede más que sentir que eso es lo que quiere hacer en los últimos años de la vejez, cuando las fuerzas ya nos abandonan y sólo buscamos la placidez y la reflexión.
No todo es malvado en el país de Tintín, no todo son soberbios chocolates y poderosas cervezas, también tienen un magnífico gusto para programar música. En los diez días que estuve, allá donde sonase una radio o un hilo musical no paraba de encontrarme con David Bowie, Kylie Minogue, Aretha Franklin, Supergrass, White Stripes, Guns’n Roses, France Gall, Rolling Stones o Cramberries (mención especial para la tasca asturiana donde ponían Manolo Escobar y Joselito), es decir, variado y bastante bueno. En concreto querría destacar el hilo nusical del metro, que suena mucho mejor que cualquier garito del Orzán en Coruña (botellón al metro de Bruselas, que además te dejan beber en el andén pero no en el vagón).
Otra cosa buena que tiene los belgas es su sentido del humor, del que no hacen alarde ni en conversaciones, ni en series ni en teatros, todo lo reservan para hacer carteles. Uno va por el metro seguro incluso siendo un bohemio, porque los carteles de las escaleras mecánicas le advierten que su larga bufanda puede enredarse en el mecanismo y estropearle el día. En los carteles de la estación se dirijen a los usuarios de esta guisa: “la señal sonora no está para animar la estación”, “los pasamanos no están para decorar” o “la línea de seguridad no está para hacer bonito”. Son unos cachondos mentales, si algún día he de diseñar un cartel se lo encargaré a un grafitero belga.


3 sept. 2008

L'amour n'est rien 2

Siguiendo con lo que decía en mi anterior post. Mylène comenzó en el mundo musical como una bala de cañón, y su trayectoria se mantuvo hasta final de los 90, con cuatro álbumes de diamante seguidos (5,7 millones de discos vendidos). En 1984, su primer single "Maman a tort" se adelantaba 16 años a las t.A.T.u. en la temática lésbica-provocadora (con un vídeo subidillo sobre una enferma y una enfermera), en el 86 con "Libertine" hizo su primer desnudo integral y poco más tarde, en el 88, le dio por la temática religiosa (recurrente en ella) con "Ainsi soit je" ("Así sea yo" una gracia a Amén); en 1992 con "Que mon cœur lâche" trata el tema del SIDA y se rie de Jesucristo (toma Sinead O'Connor!!). No es de extrañar que en 1991 un perturbado entrase en el edificio de Polydor Record de Paris y secuestrase a un grupo de empleados pidiendo una entrevista con Mylène Farmer, yo ya estoy pensando en darme un voltio por la SGAE y matar así dos pájaros de un tiro.
Como bien dijo Aimi, esto no es más que una excusa para poner vídeos que me gustan, por eso le voy a dedicar el de Plastic Bertrand "Ça plane pour moi" (que sé que le encanta) y una versión muy muy mona de Pigloo con ligeros cambios en la letra para evitar que los niños se den a la bebida y al sexo desenfrenado.
Y ya que he tocado la fibra sensible de Maca con los vídeos de Kate Ryan, le voy a poner dos que le van a encantar, sobre todo el que está pegando ahora como canción veraniega.

Mylène Farmer - Maman a tort


Mylène Farmer - Ainsi soit je


Mylène Farmer - Que mon cœur lâche


Plastic Bertrand - Ça plane pour moi


Pigloo - Ça plane pour moi


Kate Ryan - Ella elle l'a


France Gall - Ella elle l'a


Kate Ryan - Voyage Voyage


Desireless - Voyage Voyage


Continuará?...

31 ago. 2008

L'amour n'est rien

Hace ya unos años (en el 2001), cuando Alizée se llevó parte de mi corazoncito con su álbum "Gourmandises", descubrí a la que protagonizaría mi más tórrido amor musical desde Melanie Thornton (que desgraciadamente murió ese mismo año en un accidente aéreo).
Tras la lolita de los piños rotos había dos absolutos genios, Laurent Boutonnat y Mylène Farmer, el tandem que en 1991 pariría el que hoy día aún es el single en francés más vendido de la historia, "Désenchantée". Curiosidades de la vida, al poco de salir "Gourmandises", Kate Ryan colonizó medio mundo con su versión dance de aquel hito de la música francófona.
Boutonnat y Farmer han sabido traer la polémica al mainstream como nadie, muchos dirán que ser la primera cantante (famosa) que hace un desnudo integral en un video musical ("Libertine") es señal de que necesita compensar la falta de calidad musical con abundancia de carne y un poco de vello púbico; sin embargo, a mí las polémicas me la traen bastante al pairo, sobre todo en el mainstream, cuando quiero ver polémicas de verdad sé a dónde ir. No voy a negar que Mylène está muy buena y que me alegra mucho que airee su anatomía de vídeo en vídeo, pero justamente hoy no voy a hablar de eso. El caso es que el mundo de la música en francés es un gran desconocido para la mayoría de la gente, y no me extraña, porque con la cantidad de ñoñerías y estupideces que han salido de ahí a cualquiera le entran ganas de explorar, sobre todo viviendo en un país donde las tales y las cuales nos tienen desbordados desde que triunfó Mecano. ¿Que si voy ahora a poner a parir al pop español?, podría, la verdad es que me lo ponen a huevo, pero yo quería escribir sobre Mylène, así que lo pospondré hasta que La Oreja de Van Gogh tenga su disco de platino en su nueva etapa con la chica del pelo sexy (mira, ya es un avance, porque Amaia de sexy no tiene ni un pelo).
Con la señora Farmer me pasa lo mismo que con Tommy Heavenly, no soy capaz de distinguir si su carisma me ha esclavizado o si realmente es una artista como la copa de un pino, pero me da igual, el caso es que me gustan todas sus canciones. De Boutonnat no puedo decir lo mismo, aunque es el compositor de las canciones y por ello merece todo mi respeto y agradecimiento, es también el perpetrador de los vídeos musicales, que suelen ser una suerte de cortos cinematográficos muy trágicos y lamentablemente muy gabachos (aunque he de reconocer que algunos detalles violentos de los vídeos me han dejado con la sonrisa de oreja a oreja) que no le hacen honor ni a las fantásticas letras ni a la fantástica voz de Mylène. Para muestra, unos botones:

Mylène Farmer - Desenchantée


Kate Ryan - Desenchantée


Mylène Farmer - Libertine


Kate Ryan - Libertine


Mylène Farmer - L'amour n'est rien


Mylène Farmer - Je te rends ton amour


Tommy Heavenly6 - Pray


Bonus (a petición poupular) Takashi Fuji - Oh my Juliet



Continuará...

16 mar. 2008

Oda a la Heterosexualidad

“... En Sukkur, un pueblo de la India con mas moscas que polvo y más hambre que moscas, ahíto de aprender astrología y de escribir los versos más osados, una tarde con esencias de verdugo, deserté del regimiento capón donde servía, y busqué en un burdel azucarado el valor medicinal de mi colgajo... Llegué a una zona humilde y recelosa, y pedí donde envidar mi desespero: me miraron, se miraron, se encogieron de hombros y mutismo... Husmeé el paupérrimo relax de una zona importante, y con doblada educación pedí lo mismo: me miraron, se miraron, y mostraron su temor al extranjero... Deambulé la ciudad y no hubo nada; ofrecí aspros, especias, alimentos... no hubo forma de lograr la mancebía. Rompidas las soletas y hecho un rictus de lujuria pesimista, un indio jerigonzo me indicó que era tanto el calor de aquella tierra, y tan escasa el agua y la sombría, que por miedo a quedar deshidratados en pleno maneíto, empreñaban los hombres sus mujeres por gestos que les hacen. Sin guarnición de bálano ni vulva. Tan sólo con las manos y el deseo. Y me dijo, con voz de mojarrilla, que conocía a una hembra licenciosa, que de puro vicio y mala formación, dejaba que le hiciese cualque hombre los gestos que pluguiere. Asombrado del mundo y de mi mala estrella, le pedí me llevara hasta tal hembra que gustaba del placer gesticulado... Caminamos diez minutos de silencio, y al doblar la calleja solitaria, su junquillo señaló mis apetencias, reclamó su barato con despejo y me dijo que entrara en un chamizo que entre moscas y calor se abochornaba... Crucé el umbral dudando el beneficio, y tropecé con la tristeza de una vieja que rezumando landres y amargura, zurcía un caniquí de mala gana. La indolencia cabizbaja de la anciana me preguntó con los ojos qué quería. Yo me sentí burlado por el pícaro hindú que prometió placer, y resumido el chasco, los ardores y el ameno costumbrismo de mi patria, le dije por señas que una higa. La vieja sonrió con un amago de malicia informe y dio una voz muy rara. De repente se mudó toda la escena. La lentitud y el sensualismo insatisfecho se borraron de la trama de mi historia. Lo que vino después fue un astracán de peligro y posesión insospechados. Tras de una cortinilla engalanada, apareció desnudo, caballuno el trinquete y el semblante, un gran mariconazo calpamulo. Guiñándome un ojito me dijo que pasara. Yo busqué la salida reculando. Lo juzgó timidez el rey de bastos y vino a socorrerme... De un salto llegué junto a la mesa, así un cuchillo lezne y le ordené marcharse. Me lo entendió perversión el grande puto y, muy profesional, se vino a darme gusto... Le arrojé el cuchillo, le arrojé un perol con los restos del guisado, una silla de fieltro, los trapos de la vieja, a la propia vieja, que no entendió mi miedo y le dio por bramar en lenguas muertas. Con la fiera detrás colialterada, principió un zigzagueo de cacharro, reliquias religiosas y blasfemias; gritándome la vieja perrerías; gritando yo al maricón que me dejara... Se eternizó una carrera de esguince y oxe puto, con tres partes muy bien delimitadas: me llamaba con mimos de fileno la bestia de dos metros, me acosaba con silbos amorosos su cosa de dos palmos, derribaba a sus pies una almaruelo y esquivaba de un bote la celada... Cansado de burlar sus brazos y avivar su fuego, y viendo lo dudoso del laurel, sin cura de un mal vidrio embadurnado, atravesé la ventana y sus esquirlas huyendo de la casa de mi ruina... Fui a para sobre un gato amodorrado que me dijo, una neuma de agudos y de garras, qué cosa le enojaba. Sangrando y espantado, tropecé con el guía malnacido. Con gestos de dolerse de mi estado, quiso saber las señas que le hice al vejestorio. Repetí fuera de mí el corte de mangas, y disoe con la mano en la cabeza. Queriendo no reír, me explicó que aquello, y Dios confunda a quien inventó un modo tan ruin de aparearse, no era si no pedir me gozase un bujarrón, y que aquel golías persistente lo único que hizo fue estar por la tarea... Le tomé del brazo, lo llevé hasta un rinconcillo maloliente, y por gestos de mis manos y mis pieses, le expliqué a aquel paparra de la India qué cosa es, en el español elegante de Nebrija, que te dejen la cara como un ecce-homo...”